Una terapia
sexual colectiva.
ESTRUCTURA
Fieles al estilo de "Ez dok Hiru-Bikoteatroa",
Larua Haizetara no tiene una estructura dramatúrgica estándar, es decir,
se sale del esquema tradicional de "plantemiento-nudo-desenlace". Pero
tampoco se trata de una simple colección de esqueches. Planteamos una
urdimbre que une todas las escenas y que dan al espectáculo en su
conjunto una unidad temática y formal. Esta unidad viene facilitada por
la propuesta de situación.
PROPUESTA DE SITUACIÓN.
Proponemos al espectador una sesión de
terapia sexual. Partimos de la base de que los asistentes a dicha
sesión, como buenos vascos que son, tienen una conducta sexual
problemática y conflictiva. El objetivo de los actores-terapeutas es
provocar una catarsis colectiva por medio del humor con el objetivo de
superar el conflicto. La técnica terapéutica es muy sencilla: los
terapeutas proponen situaciones clásicas de conflicto sexual entre los
vascos; el espectador ve sus propias miserias reflejadas en la escena;
el espectador se ríe de esas miserias; y esa catarsis individual y
colectiva resulta liberadora.
EL
EUSKERA COMO ORIGEN DEL PROBLEMA Y CLAVE PARA SU SUPERACIÓN
Larru
Haizetara parte de la "hipótesis" de que es el propio idioma, el
euskera, el que está en la base del conflicto sexual. La "linguae
nafarrorum" presenta tales carencias en materia de sexo que imposibilita
una vida sexual normalizada. El secreto para superar esa crisis pasa por
dotar al idioma de armas lingüísticas que le permitan defenderse en la
selva del "sex-bussines" actual.
El
euskera tiene aún mucho trabajo que hacer para ganarse un puesto entre
las lenguas sexualmente eficaces del planeta. Un francés (con perdón)
puede ligar en cualquier parte del mundo con sólo susurrar la melodía de
"Voulez vous coucher avec moi", o un inglés cantando "All you need is
love." En castellano se puede ligar en cualquier parte gracias a
canciones como "Aserejé ja deje ejebe to the jerebe say nouva majabi on
the booguie and the buguiribi"... Pero intente usted cantarle a alguien
"Nik zu zaitut maiteago arraitxoak ura baino " y le aseguramos que no se
comerá un rosco.
Y es que como dijo Sigmund Freud, la expresión
"sexo euskaldun" es una contradicción en sus propios términos, a la
manera de "círculo cuadrado" ó "funcionario diligente".
Ya los
griegos se preocuparon desde muy antiguo por el problema de la falta de
comunicación de los vascos, pero no fue hasta mucho más tarde cuando con
el Teorema de Torricelli se dio base científica a esta hipótesis: "La
ley de Vascos comunicantes: los vascos son entes que se desplazan en
paralelo, y que no tienden a cruzarse ni siquiera en el
infinito."
Este
problema se detecta fácilmente hoy, a nada que uno se fije un poco. En
Londres los jóvenes lucen en sus camisetas el lema "I love sex", en
París "Je suis un machine sexuel ", en Sevilla "Nasío pa ligar" o en
Cádiz "Nasío pa bacilar"... En Azpeitia, "Nazio Eztabaidagunea". Y así
tenemos la tasa de natalidad que tenemos.
Larruaizatera nace precisamente con la vocación de conjurar esa
maldición secular. Este espectáculo, por medio de la innovadora técnica
de la "risa-terapia" pretende instaurar un "antes" y un "después" en las
relaciones sexuales de los vascos.
BUENAS
RAZONES PARA VER LARRU HAIZETARA
Podríamos decir muchas más cosas de
Larruaizetara, que es mordaz, divertido, moderno, terapéutico... pero
todo lo que digamos en estas líneas no será más que una pálida sombra de
lo que podrán ver en el espectáculo.
Además,
si todas estas razones no bastan, nos vemos en la obligación de
avisarles de un curioso fenómeno paranormal que se está dando alrededor
de este espectáculo. Maria Ángeles Duque, vecina de Sestao vio el
espectáculo y al día siguiente le tocó un cuarto premio de la lotería de
Navidad. Jose Miguel Egüés, de Amorebieta, no quiso verlo, y esa misma
tarde le atropelló una moto de telepizza. Pedro Fuentes lo vio y una
semana más tarde consiguió un piso de protección oficial. Marta Velasco
no ha visto el espectáculo y perdió su dentadura postiza en un cotillón
de Nochevieja.
¿Casualidades? ¿Fatalidad? Nosotros, por si acaso, nos vemos en
la obligación de recomendarles que vean Larruaizetara, no vaya a ser que
lo lamenten amargamente.